La Revolución Industrial
Entre 1760 y 1840, en Gran Bretaña, las máquinas de vapor y las fábricas cambiaron cómo se producía todo. Aquí verás por qué partió ahí, qué inventos la hicieron posible, cómo nacieron la burguesía industrial y el proletariado, cómo crecieron las ciudades y qué ganó y qué perdió la gente.
Unidad 2: Progreso, industrialización y crisis: conformación e impactos del nuevo orden contemporáneo en Chile y el mundo · Currículum oficial: OA5
Ideas clave
- La Revolución Industrial fue el paso de producir a mano, en la casa o en un taller, a producir con máquinas en fábricas movidas por vapor. Empezó en Gran Bretaña hacia 1760 y hacia 1840 se había extendido a Europa occidental y Estados Unidos. Se le llama revolución porque, igual que la Revolución Agrícola del Neolítico, cambió de raíz la forma de vivir: aquella convirtió a cazadores y recolectores en agricultores y aldeanos; esta convirtió a campesinos y artesanos en obreros y habitantes de ciudades. La diferencia es el ritmo: la del Neolítico tardó milenios; la industrial, unas pocas décadas.
- ¿Por qué Gran Bretaña? Varias causas se juntaron. Una revolución agrícola previa (la sembradora de Jethro Tull en 1701, la trilladora de Andrew Meikle en 1784) produjo más comida con menos gente, y esa gente quedó libre para trabajar en la industria. La población creció: Inglaterra pasó de 8,3 millones de habitantes en 1801 a 16,7 millones en 1851 y 30 millones en 1901. Había carbón y hierro, capital acumulado por el comercio, algodón barato de América y colonias como la India que compraban las telas. A eso se sumó un gobierno estable que protegía la propiedad y los negocios.
- El cambio técnico partió en el textil y en la energía. En 1764 James Hargreaves inventó la spinning jenny, una máquina que hilaba varios hilos a la vez; en 1769 Richard Arkwright patentó la water frame, una hiladora movida por agua, y reunió todo el proceso bajo un mismo techo: la primera fábrica de algodón exitosa. En 1785 Edmund Cartwright patentó el telar mecánico. Y la energía cambió de fuente: Newcomen tenía una máquina de vapor desde 1712; Watt la perfeccionó (patente de 1769): quemando carbón, una fábrica ya no dependía de un río ni de brazos o animales. Orden: hilar, tejer, vapor.
- La fábrica cambió la organización del trabajo. Antes, en el sistema doméstico, un comerciante entregaba materia prima a familias que hilaban en su casa y a su ritmo. En la fábrica, el dueño ponía las máquinas y el obrero vendía su tiempo: entraba y salía a la hora que marcaba el reloj, bajo un capataz. En las hilanderías inglesas trabajaban sobre todo mujeres solteras y niños, en jornadas de 12 a 14 horas con solo el domingo libre. En 1788, dos tercios de los trabajadores de 143 hilanderías movidas por agua eran niños, que ganaban entre un 10% y un 20% del salario de un hombre adulto.
- La industrialización consolidó una clase y creó otra. La burguesía industrial era dueña de las fábricas, las máquinas y el capital (el dinero que se invierte para producir más dinero): su poder venía de la fortuna, no del linaje, y empezó a desplazar a la vieja aristocracia de la tierra. El proletariado eran los obreros: no tenían más que su trabajo, que vendían a cambio de un salario. Por eso se habla de sociedad de clases y ya no de estamentos: la posición dependía de la riqueza y, en teoría, se podía cambiar. En la práctica, la distancia entre las dos clases era enorme.
- La revolución del transporte y de las comunicaciones acortó el mundo. En 1825 se abrió el primer ferrocarril público a vapor, entre Stockton y Darlington, y el 15 de septiembre de 1830 se inauguró la línea Liverpool-Manchester, la primera entre dos ciudades, con la locomotora Rocket de Stephenson. En 1838 los vapores Sirius y Great Western cruzaron el Atlántico en 18 y 15 días. El 24 de mayo de 1844 Samuel Morse envió el primer mensaje por telégrafo entre Washington y Baltimore, y en 1866 un cable submarino unió Europa y América: la noticia dejó de viajar a la velocidad de un caballo.
- Las ciudades crecieron más rápido de lo que podían organizarse. Manchester, la ciudad del algodón, multiplicó su población por seis entre 1771 y 1831. Faltaban casas, y las familias obreras vivían hacinadas, sin agua ni alcantarillado; el tifus estaba siempre presente y el cólera volvía en epidemias, como las de 1832 y 1849 (Londres empezó su red de alcantarillas recién en 1859). La esperanza de vida en Gran Bretaña rondaba los 40 años y no subió con claridad hasta la década de 1870. Friedrich Engels, que vivió en Manchester, describió esa miseria en su libro sobre la clase obrera inglesa.
- Los obreros respondieron. En 1811 los luditas destruyeron máquinas cerca de Nottingham. Una ley de 1799 prohibió los sindicatos hasta 1824. En 1819, en Manchester, la caballería cargó contra una manifestación por derechos políticos y mató a unas 18 personas (la masacre de Peterloo). El cartismo reunió tres millones de firmas pidiendo el voto. Nacieron ideologías nuevas: el socialismo, el marxismo y, desde la Iglesia, la encíclica Rerum Novarum (1891), una carta del papa que pedía salarios justos. Después de 1870 vino una segunda revolución industrial (acero, electricidad, motor de combustión).
Reglas y fórmulas
Revolución Industrial
Gran Bretaña, de 1760 a 1840 aproximadamente. Se produce más, más rápido y más barato, con máquinas. Es una revolución económica y técnica, pero también social: cambia dónde y cómo vive la gente.
Causas en Gran Bretaña
Ninguna causa basta sola. La agricultura liberó brazos, la población creció, había energía y metal, el comercio dio dinero para invertir y las colonias dieron materia prima y compradores.
Burguesía y proletariado
La burguesía pone fábricas y máquinas y se queda con la ganancia; el obrero vende su tiempo por un salario. Es una sociedad de clases: la posición depende de la riqueza, no del nacimiento.
Fábrica
A diferencia del trabajo en casa, en la fábrica el ritmo lo marca la máquina y el capataz. Jornadas de 12 a 14 horas, con mujeres y niños, hasta que las leyes de fábricas empezaron a poner límites (1833).
Ciudad industrial
La ciudad crece por migración desde el campo. Sin alcantarillado ni viviendas suficientes aparecen el hacinamiento y las epidemias. Las ciudades tardan décadas en organizarse.
Transporte y comunicaciones
Las materias primas, los productos, las personas y las noticias se mueven más rápido y más lejos. Cambia la percepción del espacio: lo que antes estaba a semanas queda a días u horas.
Ejemplos resueltos
Ejemplo 1
En 7° estudiaste la Revolución Agrícola del Neolítico. Compara esa revolución con la Industrial: señala dos cosas que tienen en común y dos en que se diferencian.
- Piensa primero qué cambió en cada una. En el Neolítico, las personas pasaron de cazar y recolectar a cultivar y criar animales; en la industrial, de producir a mano en casa a producir con máquinas en fábricas.
- En común, las dos cambian la forma de producir y, con ella, la forma de vivir: la gente se asienta (en aldeas una, en ciudades la otra), la población crece y aparecen grupos sociales nuevos.
- Primera diferencia: el ritmo. La del Neolítico tardó milenios en extenderse; la industrial pasó de Gran Bretaña a Europa y Estados Unidos en unas décadas, entre 1760 y 1840.
- Segunda diferencia: la energía. La del Neolítico siguió dependiendo de los músculos de personas y animales; la industrial usó el vapor producido con carbón, una energía que no se cansa ni depende del río.
Respuesta: En común: ambas cambian cómo se produce y cómo se vive, la gente se asienta y la población crece. Diferencias: la Neolítica tardó milenios y la Industrial décadas; una siguió con energía de músculos y la otra usó el vapor del carbón.
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